
Debemos pensar que para poder hablar de los Aztecas, debemos remontarnos un poco de tiempo atrás de ellos, de tal forma que, al menos, encontremos algunas de sus raíces… no es posible establecer nada seguro acerca de estos antecedentes, pero nos podrá dar una idea clara y una perspectiva de que la historia, aún cuando existen diferentes opiniones en las fuentes de información, únicamente difieren en fechas y pequeños acontecimientos que realmente no son de gran trascendencia comparados con lo que sucedió después de la fundación de la gran Tenochtitlan.
Cholula estuvo habitada, aproximadamente hasta el año 800 D.C., por gente teotihuacana que fue desalojada de allí por los olmecas (de origen popolocamixteco) que dominó durante unos 500 años y que pronto extendió su influencia hasta el centro de Veracruz; bajo su empuje cayeron la provincia cultural de Cerro de las Mesas y la región de los Tuztlas. Los habitantes nahuas de ambos lugares junto con los teotihuacanos (recientemente expulsados de Cholula), iniciaron una migración en masa, llamada “de los pipiles”, y se establecieron en la región chiapaneca del Soconusco, de donde más tarde se movieron hacía Centroamérica, quedándose la mayoría en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua; pequeños grupos radicaron en Costa Rica y Panamá. Algo antes del año 900, una parte de los pipiles inició un movimiento migratorio hacía el norte y llegó a Tula, donde, bajo el nombre de “nonoalca” colaboró con los tolteca-chichimeca en la formación del imperio tolteca.
Un señor (rey) llamado “Topiltzin” decidió cambiar la capital de su imperio (tal vez a causa de la presión que desde Cholula ejercían los olmecas), primero temporalmente, a Tulancingo y después a Tula, sitio estratégico que le permitía dominar los valles del Mezquital y de México y que por su proximidad a la frontera con los indios bárbaros, le facilitaba detener sus incursiones.
Topiltzin tuvo un reinado muy próspero; fomentó la cultura y las artes, desterró los sacrificios humanos y trató de afianzar en su pueblo el culto a su dios “Quetzalcóatl” (Serpiente emplumada), pero esto disgustó a los tolteca-chichimecas que veneraban a Tezcatlipoca, deidad que exigía sacrificios.
Topilitzin
Al producirse el colapso de Tula, bandas de bárbaros irrumpieron desde el sur de Texas hasta entrar al Valle de México en el siglo XIII, y sólo se detuvo ante la barrera montañosa del Ajusco, que vino a ser la nueva frontera mesoamericana entre los sedentarios y los nómadas, entonces los toltecas fueron desplazados del centro de México y se diseminaron.
Poco después los acolhuas fundaron el señorío de Huejotzingo, se fortalecieron y derrotaron a Cholula, fundaron la “república de Tlaxcala” (no el estado, sino el conjunto de cuatro señoríos: Tepetícpan, Ocotelolco, Tizatlán y Quiahuiztlan).
Mientras tanto, los chichimecas fundaban un señorío en la región tetzcocana, donde la civilización aumentó, tomando el idioma nahua y se volvieron sedentarios.
Todo lo anterior, nos da una gran idea de lo que sucedía en el valle de México antes de la llegada de los Aztecas, para lo cual, volveremos al pasado, en otro sitio, lejos del valle de México…
LOS MEXICAS, EL NACIMIENTO Y EL VIAJE
Los mexicas procedían, según parece, de un lugar llamado Aztatlan o Aztlán, que según varias leyendas significa “lugar de garzas”, por lo cual, se les conoce mejor bajo el nombre de aztatecas o aztecas, aún cuando ellos preferían denominarse culhuas-mexicas.
Se dice que Aztatlan estaba situado en una isla de la laguna de Mexcaltitlan en la costa de Nayarit y que el grupo salió de ahí entre el año 890 y el 1111, atravesaron primero algunas regiones del norte de Jalisco y después, siguiendo el curso del río Lerma, partes de Guanajuato y Michoacán.
Isla de Mexcaltitlan
En realidad, desde su salida de Tula hasta su llegada a Chapultépec, los mexicas sólo permanecían, en calidad de “paracaidistas”, unos años en cada lugar por donde pasaban, pues todas las tierras estaban ocupadas y nadie les quería como vecinos por ser muy pendencieros, practicar formas crueles de sacrificios humanos, y tener la costumbre de robarse a las mujeres casadas. En Chapultépec, sitio estratégico de fácil defensa, se sintieron al fin seguros y desde allí comenzaron a merodear por los lugares próximos, haciéndose, como siempre, odiosos a sus vecinos. Estos, cansados de soportarlos, formaron una coalición con casi todos los señoríos del Valle de México, encabezados por el de Xaltocan y, en 1319, lograron derrotarlos gracias a una estratagema urdida por los tepanecas: éstos les hicieron creer que necesitaban su ayuda militar para combatir a los de Culhuacan. Así lograron que salieran de Chapultépec todos los guerreros quedando sólo los ancianos, las mujeres y los niños, a quienes fácilmente pudieron aprisionar. Desmoralizados los mexicas fueron vencidos por los culhuas y quedaron como sus cautivos o siervos, confinados en Tizapan, lugar poblado de serpientes. Los de Culhuacan esperaban que éstas hiciesen perecer a muchos de los prisioneros, pero resultó que los mexicas consiguieron exterminarlas.
FUNDACION DE TENOCHTITLAN
En aquel islote fue donde, según la historia, vieron la señal expuesta por Huitzillopochtli: el águila devorando una serpiente sobre un nopal y empezaron a edificar Tenochtitlan en 1345. Doce años después otro grupo mexica se estableció en un islote contiguo, fundando Tlatelolco en 1357. Tenochcas y tlatelolcas quedaron sometidos al señor de Azcapotzalco, pagando en los primeros años tributos muy onerosos.
Huitzillopochtli
Ténoch conservó la suprema autoridad hasta su muerte en 1369. Dos años antes, en 1367, los mexicas conquistaron Culhuacan en provecho de Tezozómoc (señor Tepaneca, vecino de Huejotzingo y Tlaxcala), y los señores que allí reinaban encontraron asilo en Coatlichan. A la muerte de Ténoch, algunos nobles mexicanos fueron a solicitar a Coatlichan que un príncipe culhua, llamado Acamapichtli, viniese a residir en México, aunque todavía no con la calidad de rey, que sólo tuvo a partir del año de 1376.
Acamapichtli falleció en 1396; le sucedió su hijo Huitzilihuitl (1397-1417), quien engendró un vástago, Moteczuma llhuicamina, con la hija del señor de Cuernavaca, en 1398.
Huitzilíhuitl derrotó a los xaltocameca en 1400, a los de Chalco-Atenco en 1410 y combatió a los de Tetzcoco en compañía del señor de Tlatelolco y de otros vasallos de Tezozómoc. Se convirtió en un auxiliar tan valioso para Tezozómoc, que éste le dio en matrimonio una hija suya, unión de la que nació Chimalpopoca, quien sucedió a su padre en el trono de Tenochtitlan en 1417, cuando apenas tenía 12 años.
